DISCOTECAS Y SALAS DE FIESTA: ALGO MÁS QUE MÚSICA

DISCOTECA 14La viabilidad de las empresas de ocio nocturno, y en especial las Salas de Fiesta y Discotecas, exige con mayor intensidad y periodicidad la adecuación de las ofertas que cada uno de los locales ofrece. La inmediatez del conocimiento de las distintas ofertas y la facilidad del desplazamiento favorecen la movilidad de los usuarios y provocan el esfuerzo constante de los empresarios. La actualización de las ofertas deviene en una continua inversión. Esa actualización, independiente de las estructuras básicas y de los elementos permanentes que a su vez también deben ser renovados, obliga a desarrollar una serie de inversiones de duración limitada.

Fidelizar a un “cliente habitual” es más costoso en la actualidad que en un tiempo pretérito. En estas actividades la innovación tecnológica y con ella la evolución de los gustos y exigencias de los clientes, exige un esfuerzo creativo, y por lo tanto económico, para conseguir la doble función de fidelizar al cliente habitual e incorporar a nuevos.

En determinados foros se plantea la infravalorada cuantificación que los derechos de propiedad intelectual en las Salas de Fiesta y Discotecas. El planteamiento de que “si no hay música, no hay discoteca”, no es tan axiomático, como algunos interesados defienden, y demasiado simple. La simplificación excesiva deviene en errores de valoración.

La música es necesaria para que exista la actividad de discoteca o sala de fiesta. La oferta esencial es el baile, las atracciones y el espectáculo. Sin música no se podría realizar. No obstante si bien lo anterior es cierto, no es menos cierto que el atractivo de estos locales no se basa solo en la música, en la actualidad todos los locales pueden disponer de la misma música. Pero el éxito de algunos demuestra que existen muchos otros factores, en ocasiones trascendentales y necesarios para la explotación de la actividad. Factores que contribuyen significativamente en el buen funcionamiento.

Todos estos factores conllevan no solo los costes de inversión, que en el caso de luz y sonido son muy elevados, sino en los del mantenimiento diario del conjunto. El olvido o infravaloración de los mismos, lleva a una errónea valoración de los integrantes necesarios de la actividad.

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