EL TRIBUNAL SUPREMO Y LA ZONA PARA FUMADORES

El Tribunal Supremo ha rechazado que el Estado deba indemnizar por la instalación de zonas para fumadores, en locales públicos, antes de la reforma de 2010. En una de las dos sentencias recientes ha declarado que no hay vulneración del principio de confianza legítima y existe el «deber jurídico de soportar» la pérdida económica reclamada. Una sentencia que se acata, pero no se comparte.

Como argumento, para desestimar el principio de confianza, señala que «es difícilmente cuestionable que el prohibicionismo formaba parte del “signo de los tiempos” ya antes de la reforma legal de 2010». El signo de los tiempos viene a significar que los hoteles siguen teniendo la potestad de establecer un treinta por cien de sus habitaciones para fumadores. Antes y después de la reforma de 2010. Y el mismo Tribunal, otra Sala, considera que la recepción de un aparato de TV en una habitación es comunicación pública para percibir, por las entidades de gestión de propiedad intelectual, los derechos correspondientes.

También debe ser “signo de los tiempos” que en países de nuestro entorno político-económico, Alemania por ejemplo, existen locales públicos donde se permite fumar.

Los empresarios de establecimientos públicos, entre ellos las salas de fiesta y discotecas, soportaron las inversiones. Acataron la modificación de la Ley que los políticos aprobaron, incluida la excepción de los hoteles.

La ausencia de indemnización avalada por el Tribunal Supremo sitúa a los “dos poderes” en la misma consideración. Se puede legislar sin valorar los perjuicios que se ocasiona, haciendo excepciones que rompen el principio de igualdad, y sin equidad; después “el signo de los tiempos”, se aplica, sin razones objetivas, y el empresario “paga” y soporta una inversión inservible.

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